Depende de ti

De ti depende que esto cambie. Única y exclusivamente de ti.

Depende de ti que un día podamos dejar de mirarnos con miedo y seamos capaz de comprender, disculpar y perdonar. No depende de los gobiernos, de la economía, de las guerras o de la globalización. Depende de lo que tú hagas y digas. El resto del mundo se mueve, cambia, por las acciones particulares de cada uno de nosotros. Sólo si nosotros advertimos la necesidad de cambiar esta situación, sólo entones esto puede cambiar.

Depende de cada periodista llevar a cabo una actividad profesional, rigurosa y destinada a suscitar en la gente una actitud de cambio. Si éste no trabaja para remover conciencias, invitar al diálogo y generar un ambiente multicultural estable y enriquecedor, entonces, ¿para qué escribe? ¿para contar historias? Perfecto, pero entonces, ¿qué le distingue de un cuenta cuentos?

Si escribimos para informar con títulos llamativos, imágenes desagradables y testimonios vacíos tremendamente desgarradores, pero no somos capaces de ir más allá, entonces, ¿para qué escribimos?

Depende de cada uno, de cada ciudadano particular, vivir acorde a unos valores que están por encima de los prejuicios étnicos o religiosos. ¿Tiene Europa algo de lo que sentirse orgullosa con esta actitud tan deplorable? ¿De qué nos sentimos satisfechos? ¿De mirar a otros por encima del hombro? ¿De no saber aceptar a los que no piensan igual que nosotros? ¿De no tolerar que personas procedentes de otro país puedan vivir entre nosotros como uno más? ¿De que entre nosotros cada vez crezca más la islamofobia? Es muy posible que cada uno haya contribuido, en mayor o menor medida, a la creación de este “príncipe destronado”.

“Si éste no trabaja para remover conciencias, invitar al diálogo y crear un ambiente multicultural estable y enriquecedor, entonces, ¿para qué escribe? ¿Para contar historias? Perfecto, pero entonces, ¿qué le distingue de un cuenta cuentos?”

Esto no puede hacernos desistir, todo lo contrario. Cada uno de nosotros debe comprometerse consigo mismo a cambiar esta situación, sólo nosotros podemos tender puentes donde hasta ahora hemos marcado abismos.

No hace falta llevar a cabo acciones descomunales o heroicas para cambiar esto. Tan solo hace falta compromiso, un término que en los últimos años ha caído en desuso. Compromiso, cada uno dentro de sus posibilidades, por cambiar esta situación que hemos ido analizando a lo largo de estas semanas. Compromiso por esforzarse en aprender a comprender, lo cual no implica pasar por alto errores o tragedias.

Depende de ti, porque decir que “depende de occidente” es una excusa demasiado absurda. El cambio ya ha empezado, ¿tú qué estás haciendo?

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